Eliminación de Uruguay: psicólogos alertan sobre el impacto en la salud mental
Eugenia Berneche y Damián Benchoam analizaron el duelo deportivo, las críticas y la necesidad de fortalecer el apoyo psicológico.
Por Agustín Bassini.
Los psicólogos deportivos Eugenia Berneche y Damián Benchoam, en charla con Montevideo Portal, coincidieron en la importancia del trabajo mental en el alto rendimiento y advirtieron sobre el efecto de las críticas en la salud de los futbolistas.
La eliminación de Uruguay del Mundial 2026 reabrió el debate sobre el rendimiento de la selección. Sin embargo, para los estos psicólogos deportivos, además del análisis futbolístico, también es necesario poner el foco en la salud mental de los deportistas y en las herramientas psicológicas con las que cuenta un plantel para afrontar una derrota de este tipo.
Berneche explicó que una eliminación mundialista «puede generar un impacto emocional muy significativo porque no solo implica perder un partido, sino también el derrumbe de expectativas, objetivos y sueños construidos durante años». Según señaló, la derrota puede afectar tanto la autoconfianza individual como la confianza colectiva del grupo.
Además, consideró que el trabajo psicológico debería ocupar un lugar permanente dentro de la selección.
«Actualmente la selección uruguaya no cuenta con un psicólogo o psicóloga del deporte integrado formalmente al proceso. En el alto rendimiento moderno esto ya no debería verse como un complemento opcional, sino como parte del trabajo interdisciplinario necesario para competir al máximo nivel», afirmó.
Berneche agregó que la fortaleza psicológica «ya no puede depender únicamente del carácter, la experiencia o de la histórica ‘garra charrúa’, también debe desarrollarse, entrenarse y sostenerse con profesionales especializados».
Por su parte, Benchoam se centró en el trato que reciben los futbolistas tras una derrota y alertó sobre las consecuencias que pueden tener las críticas desmedidas.
«No me gusta cómo se está tratando a los jugadores ni al entrenador. Se los está tratando desde un lado poco humano, sin medir el daño que eso puede generar en las personas», afirmó.
El psicólogo explicó que la exposición permanente y los cuestionamientos públicos pueden convertirse en un factor de riesgo para la salud mental.
«Cuando las críticas afectan la autoestima pueden aparecer crisis de ansiedad, depresión y otros problemas. Los jugadores necesitan apoyarse en factores protectores, como su entorno cercano y las personas que los contienen», sostuvo.
Finalmente, llamó a reflexionar sobre la forma en que se juzga a los deportistas tras una derrota.
«La violencia no es solamente física; también existe violencia psicológica, que muchas veces genera consecuencias poco visibles. Ganar y perder forma parte del deporte, pero jugar con la salud de las personas es lo más preocupante”, concluyó.
Benchoam también destacó el papel que cumple el entrenador en la reconstrucción anímica del plantel. Según explicó, además de la estrategia futbolística, el director técnico debe fortalecer la confianza de cada jugador reconociendo sus fortalezas individuales y asignándole un rol claro dentro del equipo.
«Cuando el entrenador reconoce las características de cada futbolista y le transmite por qué es importante para el equipo, aumenta su confianza. Lo relevante no es ser titular o suplente, sino sentirse útil para cumplir una función determinada», afirmó.
El especialista agregó que, desde el punto de vista psicológico, uno de los factores que más influye en el rendimiento colectivo no es únicamente la cohesión del grupo, sino la «cohesión a la tarea»: que todos los integrantes sepan exactamente qué hacer dentro del campo y trabajen alineados hacia un mismo objetivo.
En esa misma línea, Berneche sostuvo que uno de los principales desafíos de la psicología deportiva es evitar que los atletas vinculen su valor personal únicamente con los resultados.
«Uno de los grandes trabajos que hacemos los psicólogos del deporte es ayudar a que los atletas no fusionen su valor personal con su rendimiento. Cuando un deportista empieza a creer que solo vale cuando gana, o que deja de ser valioso cuando falla, queda en una situación de enorme vulnerabilidad psicológica», explicó.
La especialista agregó que el alto rendimiento implica convivir con el error y que es necesario construir culturas deportivas que exijan excelencia sin perder de vista a la persona. «Podemos analizar, criticar y evaluar el rendimiento, pero sin deshumanizar a quien compite. Humanizar el deporte no significa bajar la exigencia; significa comprender mejor a la persona que hay detrás del deportista», concluyó.
Causa Abierta.
